lunes, 1 de marzo de 2010

Finalmente llegó el día.

Desperté algo confuso por no haber dormido mas que una hora (lo admito, dije que me dormiría a las 10 de la noche y finalmente logré llegar a un acuerdo con el sueño a las 5 de la madrugada). Ducha, lavarme los dientes, peinarme, ponerme la ropa que elegí a la noche (soy detallista, y qué?). Reloj en una mano, pulsera en la otra. Sentía que me estaba olvidando de algo...oh si, la mochila!.
Apenas tuve tiempo de cruzar unos simples palabras con 2 personas a quienes les tomé mucho aprecio estos últimos meses, via msn. Me di cuenta de que el limite horario que había planeado para salir de mi departamento ya había pasado, 5 minutos atrasado.
Sali del edificio con mi andar tan particular, pensando en mil cosas al mismo tiempo (rogaba que mis compañeros/as no fueran gente plástica, artificial, esperaba encontrar personas que puedan decir 2 palabras sin pronunciar un "ahre", etc). Entre tanto pensar y dudar me percaté que mis pasos eran lentos y que aún me faltaban 5 cuadras. El tiempo seguía pasando en mi reloj.
Cuando finalmente estuve en la entrada, faltaban 5 minutos, la desesperación se apoderó de mi. ¿Llegar tarde el primer día?, que genialidad!. En la entrada una muchacha me preguntó si era ingresante y me explicó rapidamente dónde quedaba el aula C (no le di mucha importancia, sabia bien donde quedaba. Escaleras, arriba, doblar a la izquierda, pasillo y la bendita aula. Me di cuenta q al lado mío venían 4 muchachos, uno de ellos me preguntó si era de la comisión 8, le respondí que sí. Pude ver que todos me seguían a mi (no tenían ni idea de donde estaban parados). Llegamos al aula, la profesora estaba dentro, la clase aún no había empezado. Divisé el interior y pude ver a algunos/as ya ubicados, sacando cuadernillos, lapiceras y demas, fue en ese momento cuando sentí todos los sojos en mi persona. La incomodidad se hizo presente, dirigí la mirada hacia el suelo un segundo y al instante empecé a buscar un buen lugar con mi mirada (no había entrado al aula aún). La profesora nos vió parados estáticos, sonrió y nos invitó a pasar, se dió cuenta de la timidez y el temor presente en los ojos de todos, por ser el primero que entró se acercó y me dijo que me ubicara donde me resultara cómodo, la clase ya iba a iniciar. No tuve mejor idea que sentarme en el centro bastante atrás, no se me dificultaba verla y poder seguir lo que anotaría en el pizarrón.
Poco a poco fueron entrando y llegando mas compañeros. Cierto alivio sentí al ver que todos actuaban de la misma manera que yo lo había hecho. Dos muchachas se sentaron a mi derecha, dos muchachos a mi izquierda y asi. La clase inició a las 8:04 exactamente, en el pizarrón nos comenzó a explicar la distribución de las aulas, la biblioteca, la enumeración de ciertas salas, etc. El tiempo transcurría lentamente y seguían llegando algunos/as fuera de horario, parecían todos temerosos parados al lado de la puerta mientras ella nos seguía explicando, cada tanto se detenía, los miraba y volvía a sonreir, los invitaba a sentarse en donde encontraran lugar (a esa altura ya eran las 8:30 y ya estabamos todos, 104 contandome).
Nos detalló la materia, lo que ibamos a ver, los temas a desarrollar, los benditos apuntes, como se rinde, las mesas, examenes recuperatorios, normas de convivencia, normas de la facultad, clases magistrales y tantas otras cosas más. Luego empezó a detallar sobre el derecho (mi pasión se liberó, no podía dejar de escuchar una sola palabra de la boca de esa mujer tan particular). En cierto momento me hizo recordar a mi vieja, su forma de expresarse y caminar, sus gestos, sus miradas, etc. Hizo una pausa y comenzó a explicarnos el porqué se habia especializado en derecho, percaté que cuando hablaba de sus 3 hijas ya recibidas se sentía orgullosa. Todo esto condujo al hecho de que nos diera TRES minutos para escribir y luego decir porqué nos habíamos inscripto para esta carrera, "empiecen" fue todo lo que pronunció. Solo tres minutos no me bastaban, vi como todos nos volvimos locos, escribiamos rapidamente lo que se nos venía a la mente.
"Decidi inscribirme en derecho xq me provoca pasión el hecho de poder defender a alguien que lo necesite y quizás no tenga voz propia. Hoy en día es común ver como las personas sufren injusticias tales como inseguridad, robos, maltratos y tantas otras cosas, me gusta pensar que puedo aportar mi grano de arena para poder cambiar ésto".
Textualmente escribi eso, cuando finalmente pasó el limite que nos impuso, me di cuenta que mi respuesta no me satisfacía para nada, pero ya no podía volver a escribirla. En un primer momento nadie quería decir o leer las razones por las cuales estabamos sentados ahí. Un muchacho rubio rompió el hielo y comenzó a hablar, sus motivos eran influencia familiar (padre abogado), la profesora lo comprendió al instante. Luego le siguió una chica de cabello oscuro y largo, explicando que le encanta el area de esta carrera, la diversidad que ofrece, la oferta laboral y demas. Varios fueron los que leyeron hasta que finalmente me decidí, no pronuncié exactamente lo que escribí, pero noté que ella se intereso por la última parte. Asintió con la cabeza y con una sonrisa, en ese momento noté que las 2 chicas de al lado me miraban y me recorrian de pies a cabeza. Una de ellas me susurró presentandose, cecilia de San Vicente resultó ser. Le respondí con una sonrisa, me presenté y al instante la otra muchacha tmb se presentó, Anahí de esta ciudad. Todos reiamos cuando la profesora tiraba algún chiste o frases para romper el clima tenso.
Cada 15 minutos llegaban grupos de estudiantes y organizaciones a distribuirnos folletos. Todos nos reímos cuando nos dieron uno con nuestros horarios de cursado y resultaron ser los horarios de la comisión 5.
La clase se volvió aún más interesante cuando nos detalló 3 formas de definir al derecho (ciencia, conjunto de normas, facultad potestad). Seguimos viendo las diferencias entre esas normas, ahora diferenciandolas entre jurídicas y morales (ok, nunca recordé tanto las clases del secundario de ciencias políticas como ahora). Estaba atento a cualquier definición y nombre que dijera o escribiera. Positivismo jurídico, derecho natural, etc, no eran términos nuevos para mi (dejando de lado mi modestía habitual, lo admito, siempre tuve 10 en historia, ciencias políticas, formación ética y demás). Era imposible no recordar cada término que pronunciaba pero de golpe dejó de hablar, se dió cuenta de algo. Se acercó al centro y preguntó cuantos eramos egresados de polimodal (se sorprendió al ver que el 80% lo eramos), no le provocó sorpresa cuando supo que la mayoría habiamos optado por la modalidad de Humanidades, fue un cierto alivio. Fui yo quien me sorprendi cuando escuché a algunos que eran egresados de modalidades como ciencias naturales o economía. Les hizo saber que les iba a costar mucho más que a los demas (incluyendome) por el hecho de no haber visto muchos temas que sirven como soporte para esta materia, en ese segundo vió las caras de terror de algunos y les hizo saber que no es nada del otro mundo.
Se armó un debate pequeño cuando nos preguntó quién establecía qué era justo y que no, según nuestros puntos de vista. Pidió que lo relacionaramos con el derecho a la vida y las leyes de aborto. No me contuve, fui uno de los primeros en expresarme, noté que varios/as opinaban igual que yo, pero con distinto términos. Otros, defendian el aborto dando sus razones, tolerancia no me faltó, si bien de vez en cuando alguno intentaba imponer su opinión por sobre los demás. Volví a mirarla, se sentía satisfecha al ver nuestras reacciones y nos comentó que el miércolas desarrollariamos el tema (no puedo esperar). Miró su reloj y comenzó a tomar lista de asitencia (demoró 10 minutos en completarla). Algunos no estaban en esa lista, por lo cual debieron ir a una zona en particular a reclamar
El tiempo había volado, finalmente estaba saliendo cuando lei el cartel de "Fotocopiadora", decidi comprar los apuntes. Cuando los pagué, me di vuelta y ahí estaban, Cecilia y Anahí haciendo lo mismo. Salimos caminando y charlando sobre la clase en general, la segunda nos confesó que no estaba muy segura del motivo por el cual estaba empezando esta carrera, pero nos comentó que le encanta. Nos miramos llegando a la esquina, yo debía doblar, una seguir y la otra doblar para otro lado. Nos despedimos.
Volví caminando con una sonrisa, pensando en todo, oh si, mi vida está cambiando de una maldita vez por todas. Gente nueva, hogar nuevo, ciudad nueva, vida nueva. No puedo quejarme. Sonriendo entre mis pensamientos pude darme cuenta que por distraido estaba caminando en la calle San Lorenzo (no me importó), busqué hasta que encontre Balcarce y emprendí ahora si la vuelta a casa.

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