Así es, finalmente llegó el día en el que inauguraré mi nueva vida, lejos de todo lo que me dañaba. Nervios, felicidad y tantas otras emociones recorren cada parte de mi cuerpo en este momento. Finalmente siento que logré empezar a escribir en una página nueva ésta etapa.
Soledad, vacío e inseguridad son mis amigos ya, no quiero dejarlos atrás. Los invité a que me acompañen en este nuevo aprendizaje, de hecho ni siquiera se negaron a hacerlo. Prometieron darme algunos respiros y momentos de alivio, no mucho, pero es un trato al cual no pude negarme. La negociación se llevó a cabo anoche en la esquina de mi angustia y de mi esperanza, lugar transitado por mis pensamientos a toda velocidad, sin respetar las reglas de tránsito impuestas por mi subconsciente. Una nota mental me recuerda que debo ordenar la instalación de mi inseguridad en esa zona para actuar como semáforo, quizás algún día cercano lo haga.
La noche sigue siendo mi mejor aliada, despues de todo, hemos compartido sonrisas, lágrimas, charlas, comidas, canciones, miradas complices y tantas otras cosas. No puedo ahora estar cansado de ella cuando siempre ha estado a mi lado para apoyarme sin pedirme nada a cambio. Sería de mal gusto querer alejarla de mi ahora.
Estoy dispuesto a empezar desde cero, pero con las compañías anteriormente nombradas, será un poco más fácil.
domingo, 28 de febrero de 2010
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