Escrito el 30 de enero del año 2010
-Bueno, veo que te decidiste y tienes ganas de charlar conmigo, antes solías hacerlo mas seguido, pero no es momento de reproches ahora. Si soy sincero, extraño nuestras largas conversaciones en las madrugadas, tu apoyando fuerte tu cabeza contra la almohada de tu realidad y yo sentado en la cama de mis sueños. Te veo triste, solías estar tan feliz en nuestro último encuentro. En tu mirada veía luz que quemaba con intensidad y ahora solo veo un alma perdida. Dime algo, ¿Qué sucedió con todo lo que soñaba?.
-Se fue, se desmoronó como tantas otras cosas en tu vida se romperán. Te miro y me desconozco, tan lleno de entusiasmo, alegría, soñador, enamorado de la misma vida. Tus ojos me transmiten tanta paz, serenidad y al mismo tiempo ganas de salir y conocer el mundo real. ¿Dónde quedó todo eso en mi?.
-No me preguntes cosas para las cuales ya conoces la respuesta. Así son las cosas, quiero salir corriendo en libertad y conocer el mundo y la realidad de una vez por todas.
-No tenés una mínima idea de lo que estás deseando, la realidad y el mundo van a chocar con vos a una velocidad extrema. Podés irte olvidando de tus sueños y deseos, quizás no ahora, es mas, segui viviendo de esas ilusiones y sueñalas en esta etapa, de todos modos luego ni las recordarás.
-Puede ser que no tenga conciencia de lo que estoy diciendo y queriendo, pero hay algo que tengo y no veo en ti, algo que hace un tiempo valorabas tanto, ¿necesito recordarte el significado de la palabra "esperanza"?, lo dudo, a menudo me decías que era lo más importante en tu vida y lo que te motivaba para seguir adelante una y otra vez.
-¡Qué buena memoria tenés!, ojalá en el futuro sepas utilizarla de una mejor manera. Si pensamos en todo lo que nos hemos dicho, esta conversación no terminaría mas, pero la esperanza no es nada hoy en día, algo pasajero en mi camino fue, y en el tuyo lo será. No necesito que me digas qué tenes, eso ya lo sé muy bien. ¿Acaso te gustaría que yo te dijera todo lo que no tendrás?.
-Siempre a la defensiva Ciro, típico de vos. Siempre tomando ese mecanismo para no permitir que nadie se acerque lo suficiente como para descubrir tu interior, siempre pensando que de ésa manera te haces más fuerte, siempre imponiendo una pared entre lo que necesitas expresar y lo que demostrás. ¿Seré asi yo también?. ¿No te agobia ser tan cerrado y solo expresar tu impotencia llorando en la oscuridad de tu habitación?.
-¡¿Qué sabés de impotencia vos?! Idealista e inmaduro de cuarta, no podés reprocharme nada de lo que serás, al fin y al cabo será tu culpa y no mia. Mi barrera me protege de los demás, demuestra al mundo mi fortaleza y mi fuerza de voluntad.
-¿Voluntad?. ¡Claro que tienes voluntad!, voluntad para alejar a todos de ti, voluntad para culparte por todo, voluntad para torturarte, voluntad para poner siempre a todos antes que a ti mismo, voluntad para no valorarte, voluntad para rendirte, voluntad para encerrarte y no salir, voluntad para guardar lo que sientes. ¿Quieres que siga?.
-Tengo que irme, no tengo tiempo para escuchar tus palabras.
-Lo cual es irónico porque fuiste vos quién quizo hablar conmigo. Si hago referencia a unas palabras que mencionaste hace un rato, dijiste que la realidad me golpearía, pero ahora soy yo quién te plantea la realidad frente a tus ojos y sos vos quién no la quiere aceptar y luego me llamas inmaduro a mi. ¿Quién necesita madurar?.
-Sé feliz.
-¿Vos lo sos?.
viernes, 5 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario